¿Qué es la Cloroquina?

Cada vez son más los países que se suman a la búsqueda de nuevos tratamientos o que están realizando ensayos para determinar si alguno de los medicamentos existentes puede tener nuevas aplicaciones en el tratamiento del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y poder frenar la pandemia.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha puesto en marcha el denominado como “Ensayo de la Solidaridad”. Un proyecto de investigación internacional en el que participa España y que tiene como objetivo aunar conocimientos relacionados sobre las investigaciones en marcha para acelerar la búsqueda de una vacuna o tratamiento eficaz.

El objetivo, en lugar de crear compuestos desde cero que pueden llevar años desarrollar y probar, los investigadores y las agencias de salud pública están buscando reutilizar medicamentos ya aprobados para otras enfermedades y que se sabe que son en gran medida seguros. También están analizando medicamentos no aprobados que han funcionado bien en estudios con animales con los otros dos coronavirus mortales, que causan el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS).

El panel científico de la OMS que diseñó SOLIDARIDAD originalmente había decidido dejar a la Cloroquina y la hidroxicloroquina fuera del ensayo, pero cambió de opinión

¿QUÉ ES LA CLOROQUINA?

Estamos ante un medicamento (utilizado para tratar la malaria y la mayoría de las enfermedades autoinmunes) que tiene dividida a la comunidad científica y médica. Algunos médicos consideran que estamos ante un fármaco eficaz para combatir el COVID-19 mientras que otros piden que se realicen ensayos más concluyentes y alertan sobre sus posibles efectos secundarios.

Tal y como ha informado Soumya Swaminathan, científica principal de la OMS, se han encontrado algunos “indicios de que podría ser útil, pero no hay estudios claros y rigurosos que se hayan realizado para probar o refutar que la cloroquina es efectiva”.

Los datos disponibles son escasos. Los medicamentos funcionan al disminuir la acidez en los endosomas, compartimentos dentro de las células que usan para ingerir material externo y que algunos virus pueden cooptar para ingresar a una célula. Pero la entrada principal para el SARS-CoV-2 es diferente, ya que utiliza su llamada proteína espiga para unirse a un receptor en la superficie de las células humanas. Los estudios en cultivo celular han sugerido que las cloroquinas tienen cierta actividad contra el SARS-CoV-2, pero las dosis necesarias generalmente son altas y podrían causar graves toxicidades.

Algunos científicos han alertado de sus posibles efectos secundarios, especialmente en personas de edad avanzada (uno de los principales grupos de riesgo) o de su peligrosa combinación con otros antibióticos.

Las evidencias preliminares de la aplicación de cloroquina para combatir el coronavirus sugieren que puede tener cierta actividad contra el coronavirus. A pesar de que en Estados Unidos y otros países ha comenzado a utilizarse como medicamento experimental para tratar el SARS-CoV-2, la comunidad científica ha recalcado que no se cuenta con la evidencia clínica suficiente para afirmar que sea efectivo en seres humanos.