Llega el frío y con él la gripe…¿o es un resfriado?

Pero, ¿de verdad es diferente o son dos nombres distintos para el mismo proceso?

La gripe y el resfriado son dos procesos diferentes pero comparten tantos síntomas que nos pueden llevar a confundirlos, aunque a veces no necesitamos ponerle nombre para controlarlos.

Es importante aclarar que ambos son infecciones del sistema respiratorio causadas por virus, la diferencia es que la gripe la causan unos pocos virus que mutan cada año mientras que el resfriado puede ser causado por más de 200 tipos de virus. Este aspecto común es muy importante ya que hemos dicho que son de origen vírico, eso implica que NUNCA DEBEMOS TOMAR UN ANTIBIOTICO; todos hemos dicho alguna vez “es que me tomo el antibiótico y en tres o cuatro días ya estoy bien”; lo cierto es que estaremos igual de bien sin el antibiótico. Hay una frase famosa entre el sector sanitario que también habréis escuchado “La gripe dura una semana sin tratamiento y siete días con él”. Entonces, ¿no sirven para nada los tratamientos? Por supuesto que sí, para que los síntomas sean mucho más leves y breves.

¿Cuáles son esos síntomas? En el resfriado predominan los síntomas nasales: congestión, goteo nasal y estornudos; puede haber una ligera irritación de garganta y dolor de cabeza, la fiebre es rara y si aparece suele ser baja.

La gripe es mucho más molesta, aparece de forma más brusca, también hay molestias nasales aunque con menos estornudos, el dolor de garganta suele ser más intenso, la fiebre mucho más elevada y acompañada de dolor de cuerpo generalizado.

Pero, ¿debemos resignarnos, como hemos dicho en el título, a pasar uno o varios catarros y/o gripes? No forzosamente. Tenemos a nuestro alcance muchas medidas preventivas con las que anticiparnos y evitarlos, o al menos, hacer que sean situaciones más llevaderas.

Puesto que son procesos infecciosos, depende del estado de nuestro sistema inmunitario (eso que comúnmente llamamos “defensas”) que consigan triunfar más o menos en nuestro organismo. Aquí es donde podemos anticiparnos y estar preparados para cuando decidan visitarnos.

Al igual que en los tratamientos, podremos elegir entre medicina tradicional (alopática) o medicina homeopática. Hay productos más antiguos y otros muy novedosos, algunos requieren anticiparse un mes o más a la época de infecciones y otros basta con tomarlos unos días antes y casi todos ellos aptos para toda la familia, sólo debemos excluir a los menores de un año, su sistema inmunitario no está totalmente desarrollado y por tanto se desaconseja cualquier producto destinado a estimularlo.

Entre los homeopáticos destacaría Oscillococcinum , Engystol y Munostin y en la alopatía no podemos olvidarnos de Inmunoferon (un clásico) aunque prefiero Inmuno 4 (con equinácea, vitamina C, própolis y zinc) a caballo entre la química y la medicina natural. Tampoco podemos olvidar la gran variedad de probióticos que encontramos en el mercado, ya nadie pone en duda la relación entre el buen estado de la flora intestinal y un buen nivel de defensas.

No hablo de la vacuna antigripal, que por supuesto sólo previene la gripe y que se aconseja a determinados grupos de riesgo, ya que si pertenecéis a alguno de ellos vuestro médico ya os habrá aconsejado que os la pongáis.

Si ya hemos caído vamos a tratar los síntomas, así que los productos que conocemos como anticatarrales o antigripales son una combinación de fármacos para tratar todos los síntomas: analgésicos (acido acetilsalicílico, paracetamol o ibuprofeno) para tratar el dolor de cabeza y la fiebre, descongestivos para la sintomatología nasal y algún antitusivo. De nuevo podemos recurrir a los productos que hemos nombrado como preventivos ya que si estimulamos nuestro sistema inmunitario conseguiremos acortar el proceso y reducir la intensidad de los síntomas.

Por supuesto no olvidemos las medidas higiénicas, los virus se propagan cada vez que estornudamos y tosemos.

Espero que este año los virus no nos pillen desprevenidos.