DERMATITIS ATÓPICA

La dermatitis atópica o también conocida como piel atópica o eccema, es una enfermedad inflamatoria de la piel que es crónica, aunque tiene brotes donde la piel empeora y otras veces que mejora sin que se cure del todo.

Normalmente les afecta más a bebés y niños, pero también les puede afectar a los adultos.

Suele aparecer en los primeros meses de vida, los bebés pueden desarrollar lesiones rojas, costrosas en la cara, el cuero cabelludo (costra láctea), en la zona de los pañales, en las manos, brazos, los pies o las piernas.

En los niños puede comenzar sobre los dos años y dependiendo del niño puede durar hasta los 7 años o al comienzo de la pubertad. Las lesiones suele ocurrir en codos y rodillas, aunque les puede suceder en cualquier parte del cuerpo.

En los adultos les aparece sobre todo en la nuca, pies, dorso de las manos, la zona de extensión de las piernas, flexión de muñecas, en los codos y aparecen en forma de placas.

Los síntomas de la dermatitis atópica más habituales pueden ser:

  • Piel muy seca que y con presencia de picor que puede llegar a ser intenso.
  • Piel muy inflamada y enrojecida
  • Erosiones o pequeños bultos en la piel que exudan con el rascado.
  • Y si llega a ser un brote agudo la piel puede aparecer bastante engrosada.

Las lesiones pueden ser de manera continua o de forma intermitente, puede llegar a desaparecer en cualquier momento, o volver a sufrir alguna recaída.

Todavía no se sabe el motivo de la piel atópica, pero por lo general pueden influir algunos factores como por ejemplo:

  • Puede ser hereditario, si alguno de los padres sufre de alergias, asma, fiebre del heno, lo más probable es que se manifieste en la vida del bebé.
  • Otras de las causas puede ser un desequilibrio del sistema inmune, si hay un mal funcionamiento del sistema inmunológico en el cuerpo, éste desarrollará una serie de cambios como una piel irritada e inflamada.
  • Si somos alérgicos a los lácteos, trigo, huevo o frutos secos tenemos un riesgo mayor de sufrir ésta enfermedad.
  • También pueden irritar la piel jabones, lociones, aceites y cremas. Incluso el contacto directo con materiales como el caucho, o telas como la lana.
  • El estrés es una reacción fisiológica en el cual le puede producir a la persona esta enfermedad.
  • Y por último también influye el clima, si es un clima húmedo, con vientos, lluvias puede que aparezca brotes agudos de piel atópica.

La dermatitis atópica no es contagiosa, aunque no tiene cura podemos intentar calmar los síntomas y prevenir los brotes agudos.

  • Los corticoides tópicos controlan la mayoría de los casos, siempre pida consejo a su médico para que le diga cual le viene mejor, la cantidad y el tiempo de duración del tratamiento para que no nos produzca un efecto rebote. (Existe una crema de homeopatía que, cuando no estemos utilizando el corticoide, nos la podemos echar ya que tiene la misma indicación que el corticoide, sin los efectos secundarios que estos nos puedan causar.)
  • Los antihistamínicos sobre todo los que causan somnolencia que controlan el picor y facilita el sueño.
  • Los antibióticos pueden ayudar al control de los brotes sobre todo si están infectados.

Todos estos tratamientos siempre bajo prescripción médica.

Podemos prevenir los brotes agudos teniendo en cuenta estos consejos.

  • Bañarse como mínimo una vez al día, con agua tibia no muy caliente y con una duración máxima de 15 minutos.
  • No frotar la piel con esponjas o estropajos.
  • No utilizar jabones comunes, sino jabones sin fragancia, neutros (existen jabones especialmente indicados para la piel atópica, e incluso aceites de baño que hidratan más la piel y tienen la misma utilidad que el gel.)
  • Secar la piel y en vez de frotar, secarla a golpecitos suaves con la toalla.
  • Después del baño utilizar cremas emolientes o especiales que crean una capa protectora que impide que el agua se evapore y la piel se reseque.
  • Aplicar dos veces al día la crema emoliente, o si el médico nos ha prescrito algún medicamento lo aplicaremos como nos lo haya aconsejado.

Para prevenir la irritación:

  • Toda la ropa nueva hay que lavarla antes de usarla.
  • Enjuagar la ropa dos veces para eliminar bien los residuos de jabón o detergentes que no se haya eliminado.
  • Estar en zonas con una temperatura agradable ni muy húmeda ni con mucho calor.
  • Nunca exponerse directamente al sol y siempre tanto en verano como en invierno aplicarnos crema de protección solar.
  • Disminuir el estrés, tomarse las cosas con calma y evitar el ponernos nerviosos en cualquier situación.

Y sobre todo cualquier duda que tengamos consultarlo con nuestro médico o farmacéutico.