Alergias – Investigación y tratamientos

Las alergias son un problema de salud pública a nivel mundial. Se calcula que el 30% de la población sufre algún tipo de incompatibilidad alérgica, pero las previsiones a largo plazo son mucho peores. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2050 la mitad de la población del planeta sufrirá algún trastorno alérgico.

Esta enfermedad es una reacción exagerada que experimenta el organismo cuando se le expone a una sustancia que le resulta extraña. Para combatirlas solo se puede identificar la causa de la alergia y evitarla; mitigarla con antihistamínicos y, en casos severos, con epinefrina, o abordarla con tratamientos de inmunoterapia.

Debido a su continuo crecimiento los investigadores vuelcan sus esfuerzos para identificar los mecanismos que causan los trastornos e intentar mitigar sus efectos

Los microARN y las alergias

Una investigación desarrollada en la Universidad de Yale y publicada por la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology estudia el papel que juegan los microARN, o pequeños ácidos ribonucleicos que establecen la comunicación entre las células, en el tratamiento de diferentes alergias y del asma.

Los investigadores consiguieron determinar que los vasos sanguíneos de las personas con asma y rinosinusitis dejaban acceder a los pulmones y fosas nasales a un gran número de eosinófilos, los glóbulos blancos que causan su inflamación, y centraron sus esfuerzos en evitar el avance de estas células sanguíneas.

Inmunoterapia frente a la alergia a los ácaros

Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid han desarrollado una inmunotoxina que es capaz de eliminar las células que causan los síntomas de la alergia a los ácaros.

Según recoge la revista Science Reports, este estudio se basa en inmunotoxinas inicialmente diseñadas para atacar las células cancerígenas en el tratamiento del cáncer de colon.

Causas de la intolerancia a la lactosa

Investigadores de la Universidad de Chicago han dado un notable paso para identificar las causas de la intolerancia infantil a la leche de vaca y prevenir o tratar las alergias alimentarias.

La investigación, publicada por Nature, ha partido de un estudio previo que revelaba que los bebés alérgicos a la leche de vaca tenían varios tipos de microbios intestinales diferentes a los que no lo eran, y que algunos de esos microbios reducían el riesgo de desarrollar una alergia alimentaria. Partiendo de esta base, los investigadores decidieron comprobar si esos microbios intestinales de los bebés no alérgicos podrían ejercer un efecto protector al ser implantados en un huésped.